Cómo leer el presupuesto de IA que te acaba de llegar
Siete preguntas que puedes hacerle a cualquier proveedor antes de firmar. No hace falta que entiendas la tecnología; hace falta que entiendas qué te están vendiendo.
Te ha llegado una propuesta de inteligencia artificial. Tiene doce páginas, cuatro anglicismos por párrafo y una cifra al final que no sabes si es cara o barata porque no tienes con qué compararla.
Esto me lo enseñan a menudo. Y casi siempre el problema no es que el proveedor sea malo: es que la propuesta está escrita para que no puedas evaluarla. Te voy a dar las siete preguntas que hago yo cuando reviso una. No necesitas saber de tecnología para hacerlas, y las respuestas te dicen casi todo.
1. ¿Qué pasa exactamente el día que esto funcione?
Pide que te lo describan como una escena, no como una capacidad.
Mal: «implantación de un asistente conversacional con tecnología RAG sobre su documentación corporativa».
Bien: «María, de administración, en vez de buscar en tres carpetas durante diez minutos, escribe la pregunta y en veinte segundos tiene la respuesta con el enlace al contrato del que sale».
Si no te saben contar la escena, es que no han hablado con María. Y si no han hablado con María, el proyecto va a fallar aunque la tecnología sea perfecta.
2. ¿Cómo sabremos dentro de tres meses si ha salido bien?
La respuesta tiene que ser un número y una fecha. «Reducir el tiempo de registro de facturas de 4 minutos a menos de 1, medido sobre una muestra de 50 facturas, antes del 30 de marzo».
Si te responden «mejorar la eficiencia» o «digitalizar el proceso», lo que te están diciendo sin querer es que nadie va a poder decir que el proyecto fracasó. Eso parece cómodo y es exactamente lo contrario: significa que no hay forma de reclamar.
La causa número uno de piloto muerto que me encuentro no es técnica. Es que nadie escribió qué significaba que funcionara.
3. ¿Dónde acaban mis datos?
Pregunta concreta: ¿qué empresa procesa la información, en qué país están sus servidores y qué contrato de encargado de tratamiento vamos a firmar?
Hay tres respuestas legítimas y muy distintas entre sí:
- Un modelo comercial (OpenAI, Google, Anthropic…). Es lo más potente y lo más barato
de poner en marcha. Necesitas el contrato de encargado del tratamiento firmado y saber si tus datos se usan o no para entrenar.
- Un modelo comercial alojado en Europa, típicamente a través de Azure o similar.
Cuesta algo más y resuelve buena parte de la conversación con tu asesoría jurídica.
- Un modelo abierto en un servidor tuyo. Nada sale de tu red. Es la opción para
nóminas, historiales y contratos. A cambio, necesitas una máquina y alguien que la mantenga, y los modelos abiertos que caben en un presupuesto de pyme son buenos pero no son los mejores del mercado.
Ninguna de las tres es la correcta siempre. Lo que no vale es que no te digan cuál es.
4. ¿Qué pasa con mis documentos si están desordenados?
Esta es la pregunta que más propuestas tumba.
Un asistente que responde sobre tu documentación es tan bueno como la documentación. Si tienes tres versiones del mismo procedimiento y dos están obsoletas, el sistema te va a citar la obsoleta con una seguridad pasmosa.
Pregunta quién ordena eso, cuánto cuesta y si está dentro del presupuesto. Si la respuesta es «eso lo aporta el cliente», acabas de descubrir un trozo de proyecto que no está presupuestado y que suele llevarse semanas.
5. ¿Quién revisa lo que la máquina decide?
Todo sistema de IA se equivoca. La pregunta no es si falla, es qué pasa cuando falla.
Quieres saber tres cosas: quién valida antes de que el dato entre en el sistema de verdad, qué pasa si el sistema no está seguro, y cómo se detecta un error tres semanas después.
Si la propuesta no habla de supervisión humana en ninguna parte, o no han pensado en esto o te lo están ocultando. Las dos son malas.
6. ¿Qué me llevo si mañana dejo de trabajar con vosotros?
Cuatro preguntas rápidas:
- ¿De quién es el código que se desarrolle a medida?
- Las licencias de terceros, ¿se contratan a mi nombre o al vuestro?
- Si me voy, ¿puedo exportar mis datos y en qué formato?
- ¿Podría otro profesional continuar esto con la documentación que me entregáis?
No es desconfianza, es higiene. Un proveedor que trabaja bien contesta esto sin ponerse nervioso, porque sabe que le vas a seguir llamando por gusto y no por necesidad.
7. ¿Cuánto cuesta mantenerlo el año que viene?
El precio que te han puesto es el de construirlo. Pregunta por el segundo año: licencias, consumo de los modelos, soporte, actualizaciones.
Me he encontrado proyectos donde el mantenimiento anual era un tercio de la implantación. No es necesariamente abusivo, pero cambia por completo la decisión, y por eso conviene saberlo antes y no catorce meses después.
Las dos señales que me hacen desconfiar al instante
Que no te pregunten casi nada antes de presupuestar. Si alguien te manda una cifra sin haber hablado con las personas que hacen el trabajo, está vendiendo producto, no resolviendo tu problema. Una propuesta seria viene después de preguntar mucho.
Que nada en la propuesta sea tuyo. Si cambiando el logotipo valdría para cualquier otra empresa de tu sector, es una plantilla. Y una plantilla no puede saber dónde están tus horas perdidas.
Y una cosa que sí es buena señal
Que te digan que no.
Un proveedor que te plantea que un trozo del proyecto no merece la pena, o que lo que necesitas se arregla ordenando un proceso sin meter IA en medio, acaba de renunciar a facturarte eso. Esa frase vale más que todo el apartado de metodología.
Si tienes una propuesta encima de la mesa y quieres una segunda opinión, es justo una de las cosas que hago. Treinta minutos, sin coste, y te digo lo que yo preguntaría.
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